“Los Encuentros Nacionales de Mujeres permiten poner en agenda temas que los medios hegemonicos invisibilizan”

Liliana Hendel, Psicóloga, Periodista, Feminista, es una de las miles de asistentes al 34 Encuentro Nacional de Mujeres que se desarrolla en la capital bonaerense.

En los estudios de Radio Provincia, contó que asistió a casi todos los encuentros desde sus inicios: “no soy una encuentrera de asistencia perfecta como Nina Brugo, pero casi, casi”, y consideró que los mismos brindan “la posibilidad de poner en agenda los temas que los medios hegemónicos invisivilizan permanentemente”.

Seguidamente, comentó manifestó que “las mayorcitas llegamos emocionadas. Quizás las más jóvenes puedan decir esto no funciona, o aquello hay que cambiarlo. Todo es maravilloso, porque empezaron 5 locas juntándose en un rinconcito para plantearse que no era posible que lo que nos pasaba como mujeres siguiera sin discutirse ni en la educación, la salud, ni en ningún ámbito. Eramos poquitas y hoy es una marea, no nos pueden ocultar. Estamos acá”

Luego analizó los procesos denominados de “deconstrucción” cultural: “creo que aprendí a tenerme paciencia, y es lo único que puedo transmitir como mensaje. Tenemos una dosis importante de patriarcado, incluso aquellas que trabajamos hace años en un sistema patriarcal, misógino y machista. Lo mejor que podemos hacer es tenernos paciencia y no mirar para otro lado cuando hay que admitir que nosotras también tenemos que deconsturirnos. Que por supesto es una tarea que pretendemos para los hombres, pero aceptar que fuimos formateadas, reconocer que hay ciertas cosas que no vamos a poder cambiar. El mandato de las más jóvenes es romperlo todo, y creo que está bueno que así sea”

Hendel amplió: “el concepto de proceso tiene que ver con el movimiento, y el movimiento con los tiempos de espera. Pensamos rápido pero cambiamos lento. El cambio es absolutamente colectivo, aunque el proceso sea individual. Es parte de la marea, llevándonos las unas a las otras a veces a los abrazos y otras a los empujones. El concepto del proceso tiene que ver con la variable tiempo espacio, no es lo mismo para mí que vivo en una ciudad que soy clase media y tengo acceso a alimentación cultura e información, que aquellas mujeres que viven en zonas lejanas, en zonas rurales, con dificultades económicas, para acceder a la educación o lo mismo para sus hijas e hijos.  Tiene que ver en función de dónde uno está parada, y de quienes está rodeada. Sin duda si una está rodeada de pares, eso hace que el proceso sea más grande, alegre y potente que cuando una tiene que lidiar, como cuentan las mujeres trans o precarizadas sin trabajo, y tienen que sostener a sus hijas e hijos sola. La ausencia del estado, la ausencia de pares, hace que la tarea sea mucho más ardua”

En relación al papel de los medios de comunicación en tanto constructores de sentido, expuso que los Encuentros Nacionales de Mujeres permitieron “que la agenda feminista haya permeado el bloqueo. Hemos avanzado mucho”, pero reflexionó “cuando nos preguntamos ¿cuántas personas con alta visibilidad en los medios masivos y hegemónicos, que son los más fuertes constructores de sentido, tienen una buena formación en género? ¿Cuantas sumamos?. Pocos. ¿Y eso es porque no hay periodistas formados en género? No. Hay un montón de mujeres, varones, capacitadas y capacitados para hacerlo, que las que logran trabajar con un cierto lugar de incidencia. Estamos mucho mejor, hablamos de aborto, disidencia, matrimonio igualitario. Pero, ¿hablamos bien?. Mmm, te la debo”, resaltó.

Finalmente, reflexionó que así como debe existir la Ley Micaela para abordar los femicidios desde una perspectiva de género, no debería haber un periodismo con posibilidad de generar incidencia sin una buena formación en género, y esto incluye el lenguaje inclusivo”

 

 

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