La Plata: empieza el juicio por el homicidio del pequeño Renzo Villanueva

El padre del niño y su pareja están con prisión domiciliaria, acusados de homicidio agravado.

A casi 30 meses del hecho, la Justicia comenzará hoy el juicio oral y público por la muerte del pequeño Renzo Villanueva (7), ocurrida el 10 de octubre de 2017 tras caer de un séptimo piso.

El suceso tuvo lugar en un edificio céntrico ubicado en 9, entre 55 y 56. El cuidado del menor estaba a cargo de su padre Diego Villanueva y de la pareja de éste Rosa Martignoni, ambos quedaron detenidos tras el hecho y acusados de homicidio agravado, ya que el fiscal de instrucción Marcelo Romero no creyó la versión de los implicados, que dijeron que se trató de un accidente.

Por el contrario, el funcionario judicial sostuvo una acusación contra ambos que los llevó a quedar presos al menos durante dos años. La pareja llega al juicio con prisión domiciliaria y bajo el patrocinio letrado de los abogados Darío Saldaño y Juan José Barragán.

En tanto, la jueza de Garantías Marcela Garmendia se convenció de que la muerte del menor no fue accidental y concedió los pedidos de detención prisión preventiva requeridos por el fiscal Romero.

Por su parte, los jueces del Tribunal Oral y Criminal III de La Plata, Ernesto Domenech, Andrés Vitali y Santiago Paolini hicieron lugar al pedido de los abogados defensores y concedieron la prisión domiciliaria para Villanueva y Martignoni.

Ángela Donato, madre de Renzo, cuestionó esta última decisión y espera una sentencia a perpetua para ambos imputados. Tiene el patrocinio letrado de los abogados Mariano Carrillo, Romina Reinaldi y Gastón Nicosia.

El caso

El 10 de octubre de 2017 Renzo Villanueva se encontraba al cuidado de su padre Diego Villanueva y de la pareja de este último Rosa Martignoni en el interior de un departamento ubicado en 9 entre 55 y 56. Primero se reportó un incidente al 911 que daba cuenta de un accidente en el cual el menor habría caído desde una ventana, con el correr de la investigación se acreditó que esa versión no era consistente.

Como prueba de cargo saliente obra en el expediente el testimonio del pediatra de Renzo, quien especifica cualidades médicas como la falta de fuerza en sus brazos y manos, y que la conciencia del peligro en el pequeño discernía entre el sí y el no, este es uno de los elementos claves para acreditar que un accidente no fue posible.

El fiscal de instrucción Marcelo Romero interrogó al especialista sobre si alguna vez detectó síntomas de maltrato en el niño. El galeno respondió que sí: “Incluso en una oportunidad Renzo había presentado lesiones que se correspondían con maniobras de compresión digital en su cuello”. También se evidenció el desapego del imputado (Villanueva) respecto de su hijo desde los primeros días de vida.

Se agregaron los testimonios de los acompañantes terapéuticos de Renzo, quienes manifestaron, en concordancia con lo dicho por el pediatra, que “el niño diferenciaba el sí del no, que era muy obediente y dócil, que tenía conciencia del peligro y era muy precavido en situaciones de riesgo, que no era inquieto sino muy tranquilo”.

También puntualizaron que “tenía alguna dificultad con la motricidad gruesa y fina, que incluso no podía abrir la tapa de una botella de gaseosa aun facilitándose su desenrosque, que carecía de fuerza en su tren superior por lo que no podía trepar, que jugaba por imitación no entendiendo el juego simbólico”.

Se agrega en los informes que “para jugar a la escondida había que esconderse con él porque no entendía la consigna del juego, que si bien era un nene ambidiestro, tenía preponderancia en su lateralidad izquierda”.

Estos datos dejan entrever que no es consistente la versión de que se tiró por su cuenta de una ventana ubicada en un 7mo piso para alcanzar un juguete que se le había caído tal y como relatan desde la defensa de Martignoni y de Villanueva.

Resta mencionar que los elementos enumerados se complementaron con la pericia práctica que Policía Científica realizó en el lugar de los hechos. Con un muñeco de similar altura y peso se hicieron nueve experiencias de caída (algunas con empuje y otras sin impulso) y las que más coincidieron con la posición en la que quedó el cuerpo del niño fueron las hechas con fuerza intencionada.

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