En una charla en El Holograma y La Anchoa, Hugo Mujica hizo alusión a sus obras sobre Heidegger: “La palabra inicial pegó mucho y tuvo diez ediciones. Cuando terminé Señas hacia lo abierto se lo dije a un amigo y me puse a llorar, nunca me había pasado. No sé si fue por el esfuerzo o porque se había cerrado Heidegger. De ahí retomé mi primer amor que era Nietzsche y ahora estoy con un libro nuevo de él”.
Por otra parte, el ensayista aseguró: “Siempre sostengo contra la tradición tan occidental de Aristóteles, para la cual el hombre es el ser del habla, que yo no nací como ser del habla, fue la comunidad la que me insertó en un habla que era una necesidad de rebaño. Pero yo si tenía la condición previa que es la capacidad de escuchar, entonces soy más originariamente como animal escucha que como humano hablante”.
Asimismo, explicó que “creo que hay siete libros escritos sobre mí y en verdad no los he casi leído, no quiero especular. Eso como poeta, como ensayista entra mucho más la cabeza, tenes que estudiar cada tema y buscar las referencias. En mí aparece la intuición, pero de todas maneras el ensayo es más objetivo, vos podes sentarte a escribir aún sin inspiración, escribís bastante de lo que sabes”.
En otro orden de temas, el autor de más de 70 libros manifestó: “El único poema explícito es el que escribí sobre la muerte de mi padre (Hace apenas días), todos los demás no, sobre todo porque están envueltos en paisajes que yo no viví”. A lo que añadió: “Todavía no me ha dejado de emocionar. Sé que es mi bestseller, yo lo digo y veo que la gente mueve los labios. Pero sé que toca porque no pasa un mes que alguien me escribe por eso”.
“El poema es algo que te afecta, te toca. Ahora a mí me tocan cosas por la calle, antes tenía que estar sentado y en cierto silencio para que aparezca una tonalidad. Ser artista es volverse vulnerable, dejar que las cosas te afecten y ahí las contestas. Ahora tengo ya como incorporado esa sensibilidad para que algo me pegue”, agregó.
Por último, al ser consultado por Miguel Rep sobre su relación con la palabra libertad, señaló: “Está complicada la cosa, es una de mis grandes palabras pero se volvió así como la palabra amor. Siempre hay alguien que agarra algo y lo hace rehén de sí mismo. La libertad ya simboliza otra cosa. Hace falta devolverle el contenido a las grandes palabras, todas pasan por una época de agotamiento”.