En diálogo con El Holograma y La Anchoa, Carlos Díaz se refirió a No entender. Memorias de una intelectual de Beatriz Sarlo: “Empezó hace muchísimo tiempo a pensar en ese libro. Ella escribió Tiempo pasado, donde comenzó a explorar sobre el tema y se puso a estudiar mucho, con la idea de prepararse bien a escribir sus memorias. No recuerdo bien la fecha, pero habrá sido en el 2006-2007”.
Asimismo, el editor de Siglo veintiuno manifestó: “No entender es Beatriz en estado puro. Ella era una persona que reflexionaba mucho, tardaba en llegar a conclusiones y una vez que se plantaba no se movía de ahí. Tenía el no fácil, pero podía argumentar y de manera muy inteligente”. A lo que añadió: “Mi primer instinto fue 'che el título no está bueno', pero cuando lees el libro entendes por qué, ahí adquiere mucho sentido”.
Por otra parte, detalló: “Tuvimos una relación muy intensa. El primer libro que estrené como editor fue uno de ella: Tiempo presente. Nos fue espectacular, fue una experiencia hermosa; fueron veinticinco años de vinculo muy intenso, publiqué prácticamente toda su obra”. Mientras continuó: “Era una relación de enorme cariño y cercanía. ¿Amistad? No sé, porque era raro por una cuestión generacional. Me acuerdo el día que le conté que iba a ser padre, que para mí era algo buenísimo, y ella me mandó un mail diciendo 'que lindo, vas a poder comprarle un Rasti'. Estábamos en mundos distintos”.
Retomando la charla sobre la editorial, el sociólogo contó que “acá en Argentina, Siglo veintiuno funcionó de 1966 a 1976, con la dictadura cierra. De hecho los milicos secuestran a dos personas, una de ellas mi viejo. En el 2000 la reabro yo con dos pesos”. En tanto que añadió: “Miro hacia atrás y una de las cosas que estuvo buena fue valorar mucho el espíritu colectivo que tuvo siempre la editorial. Algo de eso recreé sumando mucha gente al proyecto”.
“Es una editorial históricamente académica, que publicaba toda la izquierda latinoamericana. Yo me formé con libros de Siglo veintiuno, pero los libros académicos están en crisis. El mundo fue cambiando, hubo una hiperespecialización académica y cuesta encontrar intelectuales que tengan una mirada sobre el mundo. Eso ponía en crisis nuestro proyecto, no queríamos ser una editorial de nicho, entonces yo fui ablandando y abriendo el perfil”, sentenció.
De esta entrevista también formó parte Guillermo Korn, director de Ediciones Bonaerenses, quien señaló: “Es la editorial de la Provincia. Es una idea que surgió en mayo del 2020, en pandemia, así que hubo que remarla para pensar como armar una editorial pública con características distintas a otras”.
Además, precisó: “Las características de lo público no siempre van de la mano con algunos condicionamientos que en otras ocasiones pueden existir, en este caso por suerte no. '¿Se venden los libros?' es una pregunta de cajón. Los libros están en la página web y se pueden descargar gratuitamente, pero también llegan a las ferias y hace un tiempo están a la venta en nuestra tienda. También llegan a cuatrocientas bibliotecas populares y a centros culturales muy vitales”.
Por último, el sociólogo y ensayista destacó: “Ya sacamos cuarenta y dos títulos. Ambiciosamente tenemos veinte títulos para este año y yo estaría muy contento si hacemos dieciséis, porque después en la práctica se sabe que hay decisiones desde el plano editorial que se aprueban por un consejo. También hay que hablar con los autores, hay libros que se proyectan y después no salen”.