Maximiliano Lalli, exdelegado de ATE en el Museo Malvinas denunció que los despidos tienen “un carácter ideológico” y que lo que está en disputa es “el significante de la causa Malvinas” dado que “se nota cuando se ajusta desde una perspectiva neoliberal o neoclásica pensando en el presupuesto” y cuando “es un recorte selectivo y focalizado".
El trabajador fue despedido ilegalmente el 15 de octubre del 2025. Y ahora, en medio de un clima de época, el Museo suma una nueva tanda de no renovaciones contractuales.
En contacto con “Napalm” por “Radio Provincia” el trabajador despedido dijo: “Arrancamos el 2026 en lucha por la horrible noticia que nos tocó vivir en estos días”, en relación al anuncio de una nueva ola de suspensiones en el Museo que podría alcanzar a 7 empleados, dado que “están dejando sin trabajo a compañeras que están a cargo de la comisión de Educación y a la responsables de Comunicación, las dos caras del Museo hacia el público. Y también están despidiendo al compañero que es responsable de los eventos artísticos”.
“Vivimos Navidad y Fin de Año con familias en una situación de crisis fuertes porque hay un universo de 7 compañeros donde no queda claro quiénes están despedidos. Y hoy habrá reuniones para tratar de delinear esto”, describió y aseguró que en el Museo “hay un genocidio laboral en puerta y esto es una tragedia social de magnitud muy importante”.
Lalli recordó que tras su despido “con las acciones directas tratamos de demostrar que lo mío no era un caso excepcional, sino que formaba parte de un plan de desmantelamiento de un tipo de organización que está integrada por un grupo de compañeros que están dispuestos a mantener los derechos y la función histórica que tuvo este Museo desde su fundación”.
Asimismo, el trabajador detalló que lleva “dos meses y medios de reclamos y tengo judicializada la suspensión porque el carácter de mi despido es ilegal” y por ello espera que la justicia emita el fallo sobre la cautelar presentada.
Entre “la tanda de los nuevos 6 despidos que las autoridades anunciaron, dos días antes de Navidad”, están los casos de “dos compañeras integrantes del cuerpo de delegados y otra miembro de la CTA que también serían ilegales por la lógica persecutoria”, detalló.
Lalli entendió que esta nueva ola de cese de contratos “está inscripta en una lógica de persecución claramente ideológica, dado que a los funcionarios no les gusta las caras políticas de las compañeros y compañeras que están ejerciendo sus funciones”.
Finalmente, el dirigente sindical analizó que “cuando las políticas de Estado tuvieron una agresividad importante en tanto al reclamo, el Museo tuvo mucho presupuesto y muchísima cantidad de personal y de público. Y cuando la política sobre este tema se invierte y se busca congelar el reclamo y permitir que Gran Bretaña avance en la región ocupada, este Museo se llama a silencio. Pero el silencio también habla, porque es una estrategia de poder”.