Desde los estudios centrales de Radio Provincia, el profesor de Introducción a la Filosofía en la Facultad de Trabajo Social (UNLP), Santiago Liaudat, analizó el presente de la educación en el país a partir de una perspectiva histórica y planteó desafíos para volver a construir un modelo nacional donde sea parte edificante. En ese marco, sostuvo que “en su concepción clásica, el liberalismo tenía una matriz humanista que ha ido perdiendo”. Explicó que “la concepción de la meritocracia a través de la educación y la cultura eran muy fuerte, pero eso no está en el DNI del neoliberalismo, que se ha vuelto un instrumento de valorización del capital”.
El magister en Ciencia, Tecnología y Sociedad sostuvo que “hoy importa el éxito y la riqueza, no importa cómo llegás ahí. La educación puede ser un camino, pero da lo mismo si la pegaste en la timba o si te quedaste con algo que no era tuyo”. De esa manera, la educación “pasa a ser un activo más de mercado”. Agregó que “en las últimas décadas pudimos ver un deterioro de los sistemas educativos públicos en el conjunto de los países que estuvieron atravesados por estas políticas”.
A su vez, lamentó que “en los hechos hubo una política de Estado explícita de parte de voceros del neoliberalismo que quieren una escuela vouchers”, pero también existió y existe “una política implícita en gestiones supuestamente nacionales y populares que en los hechos abonaron un proceso de privatización”. Se trata de un proceso que constituyó “una migración de la matrícula de la escuela pública a la privada”, cuestionó que “le resuelve muchos problemas al gestor educativo”, tanto en lo presupuestario como en la dirección escolar, donde el Estado no se hace cargo.
Por otra parte, Liaudat advirtió que “hay un deterioro muy grande de la calidad educativa, que muchas veces es tomada por los proyectos neoliberales para justificar reformas”, mientras que “nosotros muchas veces lo negamos o disminuimos cuando es un problema de enorme gravedad”. Por eso, consideró que todos los protagonistas del frente nacional “tenemos que tomar esa bandera”.
El entrevistado planteó que, pese a las diferencias de perspectivas, existió “una continuidad entre el liberalismo humanista (que va desde la Revolución de Mayo hasta Yrigoyen) y lo que luego definimos como humanismo cristiano (que es el peronismo), donde la Nación era más grande que el individuo y el mercado”. Durante ese proceso “la educación y los distintos estamentos de la sociedad debían contribuir a la construcción de la Nación”. Sin embargo, enfatizó que “el neoliberalismo rompió con eso”, porque para ese sistema “no hay nada común, salvo el mercado”. Aplicado a la educación, el neoliberalismo “va a tender a desnacionalizar la escuela en el ámbito jurisdiccional e institucional, pero sobre todo, en el ámbito de los contenidos”. Por eso, enfatizó que “ya no aparece la construcción de la Nación como tarea de la educación como aparecía en el modelo sanmartiniano”, y lamentó que “Menem lo hizo pero nosotros lo continuamos, y ese es el problema”.
Por último, valoró que “hay sectores que construyen la Nación. Hay un sector donde las discusiones continúan y que resiste, donde lo nacional sobrevive”. No obstante, postuló que “nos está faltando una articulación y un liderazgo”.