La empresa que supo liderar el mercado atribuye el pedido de quiebra a un derrotero general de la industria que, recuerdan, llevó a la quiebra a sus competidoras Donelley en 2014 (hoy gestionada por sus trabajadores), AGR del Grupo Clarín en 2016 e IPESA en 2020. Para los empresarios el sector se vio afectado por “los cambios en el mercado gráfico con la marcada implosión por el avance tecnológico y el comportamiento poco ético de algunos de nuestros colegas competidores”.
En diálogo con “Napalm”, por Radio Provincia, Rodriguez detalló que “seguimos con la custodia de los bienes inmuebles y a cuidado del productivo de la empresa le reclamamos a la provincia para darle continuidad a esto porque tenemos la capacidad para hacer manuales más baratos”.
Agregó que mientras tanto “el proceso de quiebra sigue avanzando en un terreno adverso para los trabajadores”.
Remarcó que este ha sido “un año muy difícil porque estamos sin ingresos y no cobramos indemnizaciones a personas con 30 años de actividad”.
Por otra parte, aseguró que “todo proceso de quiebra es una trampa para los trabajadores porque perdemos el trabajo y no se respetan las indemnizaciones por eso hemos presentado en la legislatura bonaerense un proyecto y que la Provincia salve los 250 puestos de trabajo”.
Remarcó que el pedido que realizan al gobierno de la provincia tiene que ver con que “se haga cargo de la gráfica”, al tiempo que explicó que “el primer año hicimos gestiones pero no hemos tenido respuestas es por eso que elaboramos este proyecto de ley que presentamos en la legislatura bonaerense para ver si se puede lograr lo que a través del ejecutivo no pudimos”.
Por último, destacó que “es muy difícil reinsertarse en el mercado laboral. Estamos sobreviviendo día a día”.