Recordó que la Corporación de Fomento del Valle Bonaerense del Río Colorado (CORFO), creada en 1960, reúne actualmente a 1.238 productores regantes que trabajan en el sistema, con cultivos como cebolla, ajo, zanahoria, tomate, vid y olivo. “El valle bonaerense del Río Colorado depende de esa agua para el riego, la producción y muchas actividades de la vida cotidiana”, subrayó.
Pistonesi explicó que el río “tiene un sistema de alimentación muy dependiente de la nieve que se acumula en la Cordillera durante el invierno y luego aporta agua a la cuenca a medida que se produce el deshielo”. Sin embargo, advirtió que “por el cambio climático observamos no sólo una disminución en algunos períodos, sino también una mayor variabilidad en la acumulación de nieve y los caudales, lo que vuelve más incierta la disponibilidad de este recurso”.
“El monitoreo y cuidado del agua del sur bonaerense es fundamental, porque lo que ocurre en la Cordillera repercute en la cantidad, calidad y previsibilidad de lo que llega al valle”, concluyó el investigador.