En diálogo con Historia Nocturna, Della Villa recalcó que "lo que termina poniéndose en juego es qué estamos comiendo, a quién se lo compramos y qué fortalecemos cuando compramos eso que comemos".
El fundador de ECAS explicó que producen y comercializan alimentos sanos en distintos puntos de venta llamados Abasto Soberano. Es un proyecto de largo recorrido y amplia extensión de redes en todo el país: "Tenemos lugares fuertes donde producimos, como en el sur de Mendoza. En Bowen tenemos una planta de empaque de frutas frescas, pelones, durazno, damasco, ciruelas. Ahí hay unas 15 a 20 familias organizadas. También se hacen peras al malbec, jugo de frutas. Por otro lado en Misiones trabajamos mucho la yerba, azúcar mascabo, fécula de mandioca, el té". Además, "en el norte, la hortaliza pesada, la berenjena, el tomate, el zapallo, el choclo y el zucchini, se produce en este momento del año en Salta y Jujuy, donde tenemos algunos canales directos de comercialización".
En ese marco, reflexionó: "Es muy amplio, hay muchas provincias, yo creo que hay un libro detrás de la estacionalidad y la capacidad argentina, en determinadas regiones y momentos del año, se producen determinadas cosas. Eso también es ECAS, ese gran mapa que se conforma por cuestiones históricas, de economías regionales, de temporadas del año".Consultado por las causas de raíz de los altos precios y la inflación en la historia del país, consideró que "tenemos un modelo de producción vinculado a la exportación y no hemos profundizado un modelo de producción de alimentos para tener soberanía alimentaria. Estamos sujetos todo el tiempo a los precios internacionales. Si se dispara el maíz en el mundo, los que producen huevo en Argentina pagan el maíz a precio internacional. No construimos un programa que separe la producción de alimentos para el consumo interno y para la exportación, y sí son compatibles, pero no lo logramos, hace falta mucha decisión, iniciativas del Estado".
Seguido, explicó que "importamos el 85% de las semillas que usamos para la horticultura, importamos semillas de espinaca, repollo, zanahoria y en San Luis están todas las condiciones dadas para una planta nacional de producción de semillas, como un ejemplo. No estamos pensando soberanamente en la producción y comercialización de alimentos. Los consumidores lo pagamos caro pero los productores lo cobran muy barato y el problema es lo que está en el medio".
En ese sentido, ejemplificó: "ahora el kilo de uva se paga 160 pesos para que una bodega haga un vino de 50 mil pesos. Además un colono cobra 160 el kilo de yerba, lo que después pagamos $3500 en el supermercado, es una diferencia tremenda que muestra dónde está el negocio. En Argentina tenemos 13 mil supermercados chinos nucleados en dos cámaras, 800 sucursales de Carrefour, hay pocas marcas que regulan los precios de la comercialización de alimentos".