En comunicación con “El Repaso”, por Radio Provincia, la docente y comunicadora social afirmó que “estamos volviendo a un punto de inicio, fortalecidas en la construcción de los espacios feministas, pero si vemos los números, creo que este es un punto de quiere y hay que volver a empezar”.
En cuanto al caso puntual de Agostina Vega, indicó que “circula la novedad del agravamiento de la imputación a Claudio Barrelier por violencia de género” a partir de los resultados preliminares de la autopsia.
No obstante, señaló que “cada novedad que circula nos angustia, nos genera incertidumbre y rabia por lo que venimos viendo estos días. Tenemos la convicción de que podría haberse evitado porque hubo protocolos que se activaron de forma tardía y hubo negligencia y omisión en la búsqueda”.
Agregó que desde su punto de vista “el fiscal debió actuar de inmediato tras la denuncia de la familia. Estaban todos muy ocupados con el futbol -remarcó y continuó. “Las pericias se hicieron el viernes y se observó que hubo limpieza del espacio cuando la madre y el remisero el domingo ya habían señalado a Barrelier como la última persona que estuvo con ella”
En esa línea la entrevistada sostuvo que “lo que queda en evidencia es que no se trabaja con perspectiva de género y eso implica que cuando hay una denuncia por una menor desaparecida y aparece una persona que encima tiene denuncias previas por hechos de violencia de género hay algo que debía haberse activado de una manera distinta. Hubo decisiones que se tomaron de manera tardía” -insistió.
En otro orden, sobre las presuntas vinculaciones políticas del imputado, Palmero afirmó: “Un femicida es una persona absolutamente integrada, con vida social, trabajada, está afiliado a un club de fútbol, no está por fuera de la sociedad así que su accionar no tiene nada que ver con su inclinación política”.
Luego recordó que en Córdoba “es el cuarto o quinto femicidio con una mecánica muy similar, con un cuerpo desechado, desmembrado, un femicida con absoluto desprecio por su víctima, entonces podemos hablar de un comportamiento estructural”. Y añadió que después de eso viene el comportamiento de los “caballeros” tratando de bajar el precio al delito con el “no fue para tanto, se mandó un moco”.
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