Mañana jueves 2 de julio a las 18 hs en la Casa de la Provincia (Callao 237) se proyectará “4 de julio: La Masacre de San Patricio. Un crimen, una historia de fe” dirigido por Juan Pablo Young y Pablo Zubizarreta.
La obra relata el crimen de tres sacerdotes y dos seminaristas pertenecientes al Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo que son asesinados por un grupo de paramilitares en la iglesia de San Patricio en el barrio porteño de Colegiales en julio de 1976.
En contacto con Radio Provincia, Zubizarreta relató: “Este caso fue un mensaje bien claro y contundente hacia la Iglesia. Entraron a la parroquia, los masacraron y dejaron los cuerpos ahí, los agujeros de balas en las paredes y la alfombra con los 5 cuerpos ensangrentados. Después de este caso, el miedo estaba por todos lados”.
Uno de los directores de la obra relató que “para la película nos basamos en la investigación del periodista Eduardo Kímel que escribió -en 1989- el libro "La masacre de San Patricio”.
Y encuadró los hechos investigados como una réplica a la bomba que estalló “el 2 de julio en el comedor de Seguridad Federal, en la calle Virrey Cevallos. El 3 fueron las exequias. Y luego esa misma noche hubo una represalia en varios puntos de Buenos Aires y el conurbano. Apareció un cuerpo desnudo y maniatado en el Obelisco, otros dinamitados en cementerios, o en un estacionamiento en San Thelmo. Y el crimen de los religiosos Palotinos. Fue una noche de muchas represalias en diferentes ámbitos y personas”.
Seguido detalló que el primero en investigar las muertes fue Kímel, y “luego estos asesinatos quedaron dentro de la mega causa Esma.Pero en el 2023 surgió el testimonio de un arrepentido de Seguridad Federal, de la Policía Federal que indicó que los que mataron a los palotinos fueron de la policía”.
“Entonces, el Juez Rafecas tomo el caso y si bien hasta estos días no hubo demasiado movimiento, por el impulso de los abogados querellantes se ha logrado que se cite a declarar a los policías de la comisaría 37, de Belgrano que dieron la zona liberada para que pueda actuar ese grupo” porque ellos “los identificaron”.
Es decir que actualmente “están los nombres de los asesinos, estuvieron siempre. La manera de llegar a esa verdad fue a través de unos policías arrepentidos. Y ahora hay dilaciones, no los citan a declarar. Pero en estos días se iba a dar. Estaban citados, después puede haber triquiñuelas legales. La cuestión es que 50 años después no hemos podido sentar a las personas para que den testimonio o se nieguen a declarar”.