Finalmente, ni España ni Uruguay. Cabo Verde, la revelación del Mundial, es el obstáculo que tendrá que sortear la Selección Argentina en los dieciseisavos de final.
Hasta ahora ese pequeño país africano resultaba desconocido para la mayoría de los fanáticos del fútbol, ya que es su primera participación mundialista.
Con un plantel formado casi en su totalidad por la diáspora europea y un sistema de liga local semiprofesional de 12 clubes, los “Tiburones Azules” se convirtieron en una grata sorpresa.
El entrenador Pedro Leitao Brito (Bubista), tuvo que apelar a una convocatoria por la red social Linkedin para armar el equipo. Se valió de la tecnología para el rastreo de jugadores con ascendencia caboverdiana que juegan en Europa y otros destinos.
Una perlita: en noviembre de 2025, tentaron al defensor de Boca, Ayrton Costa, con la posibilidad de representar al seleccionado caboverdiano.
“¡No! Cabo Verde, no. Tengo mi abuelo que era de Cabo Verde, pero no. Soy argentino”, rechazó la propuesta Ayrton. Una pena, se perdió de jugar un mundial.
La figura es el arquero Josimar José Evora Dias (Vozinha), que nació en 1986 y su padre quería llamar Jorge Valdano, en honor al delantero argentino, pero no lo aceptaron en el registro civil.
País insular
Cabo Verde es un país pequeño, de apenas 524.000 habitantes, ubicado en un archipiélago volcánico de diez islas en el océano Atlántico, frente a la costa noreste de África.
Específicamente, el territorio insular se localiza a una distancia aproximada de 460 kilómetros de Senegal y de las costas de Gambia, sus vecinos continentales más próximos.
Tiene una superficie terrestre total que ronda apenas los 4.033 kilómetros cuadrados, y la capital de la república y ciudad más poblada es Praia.
El archipiélago se divide en dos grupos: las islas de barlovento (Santo Antão, São Vicente, Santa Luzia, São Nicolau, Sal y Boa Vista) y las de sotavento (Maio, Santiago, Fogo y Brava).
Tráfico de esclavos
En 1456, Portugal invadió las islas y las anexó a su territorio de ultramar. De ese modo pasó a ser una colonia más y con ello se aplicaron las mismas normas que en la metrópoli.
A partir de entonces, Portugal estableció sus primeras colonias, y el archipiélago se convirtió en un enclave estratégico del comercio transatlántico, especialmente en el tráfico de esclavos entre África, Europa y América durante más de tres siglos.
Se estima que unos 3.000 esclavos procedentes del continente africano eran vendidos cada año en Cabo Verde con destino a América.
Luego que la esclavitud fue abolida, la realidad del archipiélago cambió por completo. En 1956, tras la presión social, desde Lisboa decidieron cambiar su estatus de colonia a provincia de ultramar, pero la población local insistió con la independencia plena.
Tras la guerra de liberación liderada por Amílcar Cabral, el 5 de julio de 1975 Cabo Verde declaró su independencia, en un contexto donde Portugal había finalizado un año antes con una de las dictaduras más longevas de Europa.
Cabral es considerado el San Martín de Cabo Verde.
El Negro Manuel
A propósito de la esclavitud en Cabo Verde, hay una leyenda que tiene como protagonista central a Manuel Costa de los Ríos, conocido en los ámbitos religiosos como el “Negro Manuel”, el primer cuidador de la imagen de la Virgen de Luján.
La historia sitúa los hechos en el siglo XVII, cuando una imagen de la Inmaculada Concepción quedó detenida en las orillas del río Luján, en un episodio interpretado como milagroso.
El Negro Manuel nació alrededor de 1604 en la Costa de los Ríos,
una zona del noroeste africano próxima a las islas de Cabo Verde.
Durante su juventud fue capturado y vendido como esclavo, primero hacia Brasil y luego como destino el Río de la Plata. Ya en Buenos Aires fue adquirido por el navegante portugués Andrea
Juan y después fue entregado a Bernabé González Filiano, administrador de una estancia en la zona de Luján.
El estanciero encomendó al Negro Manuel el cuidado de la imagen, quien pasó casi sesenta años junto a ella. Murió en 1688 y fue enterrado detrás del altar mayor del Santuario que hoy forma parte de la Basílica de Luján, a siete mil kilómetros de Cabo Verde, el archipiélago donde había nacido.
A la Argentina
Ya entrado el siglo XX, comenzó una importante migración de Cabo Verde a la Argentina.
Escapaban de las hambrunas y las crisis de su tierra natal, pero traían consigo una vasta experiencia en la navegación.
Según distintos registros, más de 8.000 caboverdianos ingresaron al suelo argentino multiplicándose hasta llegar a construir una comunidad que hoy tiene más de 30 mil personas.
Los caboverdianos tuvieron facilidad para ingresar a la Argentina debido a que su pasaporte indicaba nacionalidad portuguesa. Y, por lo tanto, europea.
La Argentina de principios y mediados del siglo XX estaba en plena expansión y supo utilizar la experiencia de los caboverdianos relativa a asuntos marítimos.
Muchos de ellos rápidamente consiguieron trabajo en la Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA), en la destilería de YPF o en la Marina Mercante, así como en astilleros varios.
Por eso se establecieron cerca de los puertos: entre Dock Sud (Avellaneda) y Ensenada, fundamentalmente, pero también en menor medida San Nicolás, Mar del Plata, Trelew, Río Gallegos o Bahía Blanca, debido a su importancia portuaria y fluvial.
Primero Ensenada
La ciudad de Ensenada tiene la institución de la diáspora caboverdiana más antigua del mundo: la Asociación Caboverdiana fue fundada el 13 de septiembre de 1927.
Originalmente fue una asociación de Ayuda Mutua entre los inmigrantes para favorecer su desarrollo y el de sus familias.
La relación con el mar fue determinante. Ensenada, con su actividad portuaria, se convirtió en uno de los principales destinos para quienes buscaban trabajo y nuevas oportunidades.
Los caboverdianos afirman que existe una “undécima isla”, simbólica: la de quienes viven dispersos por el planeta, pero unidos por la nostalgia y la cultura, sea en formato gastronómico o musical, con la evocativa morna -el género que la inigualable voz de Cesária Évora llevó al mundo-.
También el Docke
La Sociedad de Socorros Mutuos Unión Caboverdeana de Dock Sud fue fundada en 1932 en el Partido de Avellaneda, y representa la resistencia, la cultura y la historia de la primera corriente migratoria de origen africano que llegó al país.
El hito más importante en la historia política de la colectividad caboverdiana ocurrió a fines de abril de 1987. Arístides María Pereira, el primer presidente de la Cabo Verde independiente, realizó una visita de Estado a la Argentina.
El mandatario cumplió con un deseo personal: conocer el lugar donde residía gran parte de la diáspora de sus compatriotas. Pereira visitó la sede de la Unión Caboverdiana de Dock Sud.
Pereira pronunció un emotivo discurso donde reconoció el rol fundamental de los inmigrantes para mantener encendida la llama de la identidad nacional durante los años del dominio colonial portugués.
Las costumbres
La diáspora caboverdiana, estimada en alrededor de dos millones de personas, supera ampliamente a la población residente. Esa comunidad en el extranjero —con fuerte presencia en Estados Unidos y Europa— funciona como un puente económico y cultural, además de ser clave por el envío de remesas.
Los descendientes de caboverdianos preservan el crioulo (criollo caboverdiano), una lengua nacida del encuentro entre el portugués y dialectos de África occidental.
La gastronomía ocupa un lugar central y la cachupa es el plato más representativo. Se trata de un guiso tradicional a base de maíz, porotos y carne vacuna y de cerdo.
Los integrantes de la colectividad suelen hablar de la morabeza, un concepto propio de su cultura que define la hospitalidad, la amabilidad y el espíritu abierto con el que reciben a los visitantes.
Custodio, en La Plata
Adriano Tomás Custódio Mendes fue el primer futbolista de origen africano que compitió en los campeonatos oficiales de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Fue en 1981, jugando para Estudiantes de La Plata.
Nacido en la isla de San Vicente (Cabo Verde) en 1961, Mendes, tras quedar huérfano a los 8 años, llegó solo a la Argentina con apenas 12 años para reunirse con su hermana mayor.
Relató que, aunque no hablaba el idioma al llegar, el fútbol fue su lenguaje para adaptarse mientras realizaba las inferiores en Gimnasia y luego en Estudiantes.
Radicado en La Plata, Custodio Mendes se encuentra al frente del equipo Senior de Estudiantes.
Hoy vive un momento muy especial: “Yo no esperé estar vivo para ver a Cabo Verde jugar un Mundial y menos pasar a esta instancia y que justo le toque Argentina”, señaló.
"Tengo el corazón partido. Yo sé de dónde vengo, dónde nací, cuáles son mis raíces. Obviamente que Argentina me dio todo, pero tampoco voy a traicionar mi sangre", confesó Mendes antes del choque entre Argentina y Cabo Verde.-