En diálogo con El Repaso, explicó que la actividad atraviesa un momento de estancamiento marcado por la caída de la demanda y cambios en las reglas del juego comercial. "Al igual que todos los rubros, el kiosco está un poquito quieto. Las ventas están frenadas, es algo general", comentó. Seguido, explicó que "el problema principal es el surgimiento de las cadenas: por cada uno de ellas que va abriendo, cierran cinco o seis kioscos de barrio".
Acuña remarcó que, a diferencia de décadas pasadas donde las grandes cadenas se instalaban de forma acotada en avenidas de alto tránsito o zonas exclusivas, hoy avanzan directamente sobre los barrios residenciales. "Antes las cadenas de kioscos estaban y convivían, hace 30 años que están. Pero el kiosquero de barrio nunca competía contra eso. No competíamos porque un kiosquero no podía pagar 10 millones de pesos un alquiler en Cabildo y montar un kiosco. Eran una excepción. El fenómeno nuevo es que están entrando en los barrios comunes."
Finalmente, sumó que otro factor que pone en crisis al sector “es el tema de la venta de los productos que eran exclusivamente de kiosco que hoy se venden por otros canales, y cualquiera puede estar vendiendo lo que antes se vendía en un kiosco. Eso nos hace caer en picada las ventas."