Guillermo Hough, investigador emérito de la CIC en la provincia de Buenos Aires detalló que se registran “problemas graves” en los pueblos fumigados dado que se contabilizan altos índices de “pérdidas de embarazo en el primer trimestre de gestación y elevados casos de hipotiroidismo”.
Además, agregó que las mujeres embarazadas con hipotiroidismo tienen “un 40% más de probabilidad de perder el embarazo. Es decir que en estos pequeños pueblos estamos en una situación de crisis de salud reproductiva”, subrayó por el aire de la radio pública.
El especialista es coautor del informe denominado “Abortos espontáneos e hipotiroidismo en poblaciones rurales argentinas rodeadas de cultivos pulverizados con plaguicidas” publicado en la revista de la Universidad Nacional de Córdoba.
El entrevistado informó que en Argentina hay 340 principios activos autorizados, 120 de los cuales están prohibidos en la Unión Europea. A su vez, en el país “se están aplicando, por cada hectárea cultivada, 7 kg. de agrotóxicos por año, mientras, por ejemplo, en Estados Unidos se aplican sólo 2.8 kg, y en Francia, 3,7 Kg”.
Entonces tenemos “una doble peligrosidad, porque no sólo son los productos utilizados sino la cantidad que se usa por hectárea (…) Es decir que los vecinos y vecinas de estas pequeñas localidades están expuestas a un coctel impresionante” de quimicos, recapituló.
“Y en el caso de las mujeres afecta directamente a su sistema endocrino que termina manifestándose en hipotiroidismo, elevando la incidencia de esta patología al 12%,”, explicó Hough. Y lo consideró “un valor altísimo” ya que “por lo menos una de cada 10 mujeres” de los pueblos fumigados deben ser medicadas por esta patología.
Asimismo, informó que Argentina, no tiene valores nacionales sobre estos datos pero si lo comparamos con pueblos de similares características de España o Estados Unidos “encontramos que sus índices están por la mitad” de los registrados en el estudio acá.
Hough contó que el informe que difunde, “se realizó en la provincia de Santa Fe con equipos de trabajo de la Universidad Nacional de Rosario” y alcanza a “9 localidades de menos de 10 mil habitantes que están rodeadas de campos donde se aplican agroquímicos”.
Seguido explicó que estas poblaciones pueden verse afectadas porque los químicos pulverizados no sólo “matan malezas o plagas” de los cultivos sino que impactan en las poblaciones cercanas “porque son llevados por los vientos” y los pobladores “sufren problemas de salud como el cáncer, que fue relevado en otro estudio”.
Al mismo tiempo, denunció que en la aplicación no se cumplen las normativas de exclusión porque si bien “estos productos deben aplicarse a más de 1.000 metros, se rocían calle por medio”, de zonas pobladas. Por lo tanto, desde el “Instituto de Salud Socioambiental de la ciudad de Rosario vemos que la salida es volcarnos a un sistema de producción agroecológico que está demostrado que funciona”.
De hecho, valoró que “los días 6 y 7 de noviembre el ministerio de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires realice el segundo Congreso Provincial de Agroecología” porque ese “es el camino que nos llevarían a no tener estos problemas de salud”.