En diálogo con No Mientan Más, el sociólogo que es especialista en estudios sobre Medio Oriente y África, cuestionó el rol de las autoridades comunitarias y la desvirtualización del encuentro. En ese sentido, apuntó que “este evento estaba anunciado como una charla de inteligencia artificial y ética, pero terminó siendo otra cosa”.
Seguido, cuestionó que “lo que pasó fue una deformación espantosa de la misión de la DAIA”, poniendo foco sobre su presidente, Mauro Berenstein. “Por definición estatutaria, la DAIA tiene que tener independencia del poder político”, remarcó.
El sociólogo repudió la “demonización de la oposición”, el haber instado a los alumnos a abuchear a periodistas opositores y el uso de “frases apócrifas de Marx” dentro de “un delirio místico tremendo” y que “el judaísmo de Milei no es necesariamente el judaísmo de los chicos y de sus familias».

Kevin Ari Levin
En ese marco, advirtió que “asociar desde el punto de vista de la ética judía políticas que están llevando a la miseria a millones de personas es de una gravedad terrible” ya que además genera “un aumento de antisemitismo en la sociedad en general, gente que no entiende, y realmente nosotros tampoco lo entendemos, la fascinación, la obsesión de Milei por los judíos y esta necesidad de justificar de forma teológica, desde las fuentes judías, las políticas que viene implementando”.
Levin enfatizó que “el judaísmo está lleno de temas vinculados a la responsabilidad por el otro; los derechos humanos son un desprendimiento de la ética judía y las ideas de justicia social, son centrales de las fuentes judías desde tiempos ancestrales”.
Finalmente, alertó sobre los riesgos de esta instrumentalización: “Milei se enamoró de una caricatura del judaísmo. En última instancia vamos a ser nosotros, los judíos reales, no como Milei que no es judío, los que vamos a terminar pagando por esta fiesta inentendible”, concluyó.