En diálogo con Radio Provincia, Damián Wolkowiski, dueño de la textil "Blue and Yellow" con asiento en San Martín analizó la invitación a “reconversión” que hacen desde el gobierno nacional, y enfatizó que “podemos ser más eficientes, mejorar la productividad, pero no hay manera de reconvertir nuestra actividad”.
El empresario bonaerense detalló que “las pymes somos empresas familiares, cercanas al barrio y tenemos contacto directo con nuestros empleados todos los días” y, en ese marco, admitió que "si reconvertirnos sería ir a Vaca Muerta, no llegamos. No tenemos ninguna manera de hacer esa reconversión”.
“Tenemos una empresa con máquinas de 2018. Hicimos una fábrica para trabajar y para crecer, apostando al barrio, a la cercanía y al trabajo argentino. Y no hay manera de reconvertir nuestra actividad”, describió, y aclaró que en cambio sí “podemos cerrar” y entonces “pueden decir que los industriales de San Marín somos malos e ineficientes. Pero nuestros empleados no van a poder ir a Vaca Muerta”.
Asimismo, agregó que, si en cambio “me transformo en importador, en vez de tener 70 personas quedaremos 30. Es decir que muchas personas se quedaran sin empleo y ya no entran más en las plataformas (como Uber o Rappi)”. Y por lo tanto: “El problema será ¿a dónde queda esa gente y de qué vive?
Por ello, consideró que “lo que tenemos que lograr” no es un subsidio o beneficio para la actividad, sino que “no nos ataquen” con las políticas o disposiciones; porque el problema “no es un tema de fabricación”. Y denunció que mientras “nosotros para producir pagamos IVA, Derechos, Ganancias, Ingresos Brutos, Impuesto al Cheque, etc. (…) la ropa que entra por plataforma sólo paga el IVA”.
Además que "una prenda de la cadena española en Argentina cueste más caro que en muchos países del mundo, cuando el producto es fabricado en Oriente", también indica que “no es un tema de fabricación sino un problema más grande”, ejemplificó. Y, al mismo tiempo, informó que “producir en Argentina es muy difícil porque siempre se trabaja previendo diferentes vaivenes económicos, pero lo que se está viviendo ahora es una locura satánica”.