Las protestas estudiantiles que se desarrollan en Francia en reclamo por mayores recursos para la educación pública podrían escalar en las próximas semanas y sumar el apoyo de otros sectores sociales. Así lo advirtió Mario González, concejal del Distrito 18 de París por el Partido Socialista, quien comparó el escenario actual con el que precedió a las históricas movilizaciones de mayo de 1968.
Según explicó, "el reclamo de los estudiantes es simple y antiguo, el problema es que el gobierno no reacciona”, sostuvo. Entre las principales demandas señaló la falta de docentes y las dificultades para cubrir suplencias prolongadas. “Tener un profesor ausente varios meses influye en la preparación del bachillerato”, afirmó, al recordar que la evaluación final de los alumnos no depende únicamente del examen sino también del seguimiento y rendimiento acumulado durante el año.
González destacó además que las desigualdades sociales agravan la situación. “Donde menos son reemplazados son en los liceos de los barrios más desfavorecidos”, indicó. A ello sumó las deficiencias edilicias que presentan numerosos establecimientos. “El segundo problema es la degradación de muchos edificios donde están estos liceos”, explicó, aunque aclaró que esa responsabilidad recae principalmente en las regiones y no directamente en el Estado nacional. En algunos casos, describió, las carencias alcanzan aspectos elementales: “Hay liceos donde no hay papel higiénico ni agua, cosas básicas”.
Otro de los puntos de conflicto es el actual mecanismo de acceso a la universidad. El entrevistado cuestionó la plataforma utilizada para las admisiones, a la que definió como “muy opaca”, y aseguró que ha generado elevados niveles de ansiedad entre los estudiantes. Precisó que el sistema dejó atrás un modelo más territorial y hoy prioriza no solo las calificaciones académicas, sino también otros antecedentes como el dominio de idiomas, la experiencia laboral o los viajes realizados. “Lo que favorece a ciertos jóvenes y a otros no”, remarcó.
Por ahora "la única respuesta del gobierno ha sido una reacción muy violenta por parte de las fuerzas policiales”, afirmó y agregó que, pese al clima de tensión, las medidas anunciadas por el Ejecutivo recién se implementarían a finales de octubre.
En este contexto, el concejal expresó: “No creo que este movimiento vaya a apagarse”, aseguró, y advirtió que podría ganar intensidad si otros sectores, como empleados públicos, funcionarios y miembros de la comunidad educativa, deciden sumarse con medidas de fuerza en solidaridad con los estudiantes. “Es el mismo esquema que Mayo del ’68”, advirtió.
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