Juan Facundo Hernández, abogado integrante de la campaña para que Argentina tenga una ley de protección integral para los consumos digitales a los que están expuestos, niños, niñas y adolescentes aclaró que el objetivo “no es regular internet, sino lograr acuerdos”.
En contacto con Radio Provincia, el defensor adjunto en la Defensoría General de la Ciudad de Buenos Aires enfatizó “si en la vida real ponemos límites para que los chicos no compren alcohol, cigarrillos ni ingresen a un casino; en el mundo virtual esos límites también deberían estar y se pueden hacer. Se están llevando adelante en otras partes del mundo y es el debate que queremos dar en Argentina”.
Seguido, ejemplificó con el caso de Estados Unidos donde “29 fiscales generales de 29 estados (tanto demócratas como republicanos) lograron un acuerdo con Meta" que reconoce "muchos de los puntos que nosotros estamos pidiendo”.
En ese marco, explicó que entre los temas específicos contemplados en la Campaña está que se garantice “la verificación de edad” porque “no puede ser que en Argentina, la edad de ingreso a las redes sociales sea de 9 años, cuando las empresas dicen que se garantiza que el ingreso sea a partir de los 13”. Además agregó la importancia de que se garantice “la protección de nuestros datos” porque las empresas recopilan información de las redes “para hacer un perfilamiento de las personas en calidad de posibles consumidores para vender publicidad. Pero eso con los chicos no debería suceder por varios motivos, pero fundamentalmente porque la publicidad que les venden no es apropiada para su edad”.
Asimismo, señaló que otro de los aspectos que se aborda es la “prevención de riesgos” y recomendó que “los juegos –que los niños usan a temprana edad- no tengan mecanismos de recompensas, o posibilidad de monetizar y comprar” porque terminan “incentivando” la cultura de las apuestas.
Hernández, también agregó que “claramente hay una responsabilidad de las familias, que tienen que guiar e involucrarse en el quehacer digital de sus hijos" pero admitió que "no alcanza con ello” porque “los padres no usan los controles parentales, porque no saben, no los encuentran, o simplemente porque hay un bajo nivel de alfabetización digital”.
Y en consecuencia considero importante también que “haya una ley nacional que fije un marco, o estándares para que la educación digital sea incorporada a la currícula educativa, y que todos los chicos la puedan ver a muy temprana edad”.
Es decir que “no es tanto un problema de pantallas” sino de su regulación dado que “es sorprendente todo lo que, los chicos, pueden hacer con ellas. El tema es trabajar para lidiar con todos estos riesgos”, concluyó.