En diálogo con La Siesta es Sagrada, el autor detalló el trasfondo histórico y personal que rodea al protagonista de su libro: “Se trata nada menos que del arquitecto del Teatro Colón, Vittorio Meano, que fue un italiano que llegó como profesional a la Argentina cuando tenía 24 años. Y a los 30 ya lo convirtieron en el principal arquitecto. Así que es una historia fascinante".
Además de su destacada labor profesional, Balmaceda reveló los matices novelescos y las contradicciones que marcaron la vida íntima del proyectista: "No vino solo, vino con Luisa, una mujer que era casada, que tenía un hijo y abandonó a todos para venirse con él. Meano quería brillar, quería ser conocido, quería que su nombre trascendiera por sus obras... y a la vez no quería hacer mucho ruido para que no se enterase el marido de Luisa y lo viniera a buscar. Entonces era como una contradicción".
El escritor describió también la singular personalidad de Meano en la sociedad de la época, señalando que "era muy elegante, muy fachero para su época; iba a la peluquería tres veces por semana, iba al sastre y se compraba trajes todas las semanas".
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